Si has comenzado a leer este artículo porque ni siquiera sabías a qué nos estábamos refiriendo con ‘copywriting’; es tu día de suerte: vas a descubrir uno de los secretos mejor guardados de la redacción en marketing. El copywriting es el arte de escribir mensajes que inciten a tu público a llevar a cabo la acción que tú estás esperando. No solo se reduce a comprar un producto, también puede ser suscribirse a una lista de correo, comenzar a seguir tu página de Facebook o compartir un contenido con tus seguidores.

«Qué tontería, es una manera moderna de referirse a escribir». No. Para nada. El copywriting es mucho más que eso, es combinar aspectos de una buena redacción con la psicología para que en la cabeza de tu cliente suene ese ‘click’ mágico que le incite a comprar. Y…¿cómo funciona? Sigue leyendo.

¿Estás aquí? ¿Sigues leyendo? Eso es que nuestro copywriting ha funcionado. Además de conseguir que los dos primeros párrafos sean fáciles de entender y tengan ritmo, la última frase se dirige directamente a ti; una llamada a la acción que te hace sentir importante y despierta tu interés con la que conseguimos que nos prestes atención. Perfecto. Ya has aprendido la primera regla esencial del copywriting: Que los textos tengan agilidad y animen a actuar.

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Que tus potenciales clientes se enganchen a lo que escribes es vital para que tus resultados mejoren, pero cuidado, esto no acaba aquí. Igual de importante que conseguir que la persona interesada llegue al final del párrafo, lo es que entienda a la perfección el mensaje que le quieres transmitir, que recuerde en una sola frase lo que tu escrito contenía; ya sea un artículo completo o un pequeño post en redes sociales.

Por eso tienes que conseguir que esté tan bien redactado que tenga un tono de voz propio y característico y que, como si de una locución en radio se tratara, las partes importantes destaquen en su mente mientras te lee. Sí, esto del copywriting tiene su miga, y solo se aprende practicando. A nosotros también nos costó aprenderlo, te daremos un consejo: ponte siempre en la piel de tu cliente. Aquí tienes algunos ejemplos:

¿Te gusta el cine? ¡No esperes más! Ahorra hasta la mitad en tus entradas contestando a cinco sencillas preguntas.

Uff…las encuestas…todos las odiamos, ¿verdad? Pero la cosa cambia si nos ofrecen un privilegio sobre algo que nos gusta, y con lo que, como no, nos han conseguido llamar la atención en el primer segundo.

No volverás a aburrirte de llevar las mismas camisas de traje.

Esta frase está dirigida a hombres que trabajan en traje. Y lo he escrito yo, una mujer con vaqueros y playeras. ¿Por qué he conseguido captar la atención de ellos? Porque me puedo imaginar lo que sienten al ponerse todos los días la misma ropa.

En definitiva, el copywriting tiene un poquito de buena redacción, un poquito de esfuerzo y mucho de empatía. En el momento en que consigas conectar con tu cliente, lo tendrás en el bote para siempre. Enamórate de tus textos y los compradores se enamorarán de tu producto.

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